Reaparece AMLO para presentar nuevo libro; elogia a Sheinbaum, arremete contra EU y la prensa
Palenque, Chis.- A dos años de haber dejado la Presidencia de la República para retirarse a su quinta “La Chingada”, el expresidente Andrés Manuel López Obrador reapareció públicamente mediante un videomensaje de una hora y veinte minutos con motivo de la presentación de su más reciente libro, titulado Pueblo.
Niega ser “el poder tras el trono” y defiende su retiro
Durante su intervención, el exmandatario insistió en que se mantiene ajeno a la toma de decisiones del gobierno federal y desmintió tajantemente las versiones que señalan que la política nacional se dirige desde Palenque.
“Decidí cortar de tajo porque no quise ser cacique, ni caudillo, ni jefe máximo, ni poder detrás del trono”, aseveró.
Pese a que al inicio de su retiro anunció un distanciamiento total de la vida pública, esta postura se ha visto interrumpida en ocasiones puntuales: primero, al anunciar su obra Grandeza sobre los pueblos prehispánicos; posteriormente, al pronunciarse contra la invasión a Venezuela; y en julio pasado, tras enviar una carta al presidente estadounidense Donald Trump reprochando intenciones injerencistas de agencias de ese país.
Dedicatoria y respaldo a Sheinbaum
El punto central del mensaje fue la dedicatoria de su nueva obra a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a quien describió como “la mejor presidenta del mundo” y un ejemplo de “trabajo, honestidad, rectitud y lealtad al pueblo”. López Obrador afirmó sentirse satisfecho con el desarrollo de la actual administración y rechazó que sus comentarios constituyan adulación: “No estoy para hacerle la barba a nadie”, enfatizó.
Asimismo, destacó que bajo la gestión de Sheinbaum se ha dado continuidad y consolidación a los programas sociales, becas y apoyos a adultos mayores implementados durante su sexenio.
Críticas a la diplomacia de EE. UU. y a la prensa
Al repasar pasajes de la historia nacional, López Obrador dirigió duras críticas hacia la diplomacia norteamericana, señalando que la mayoría de los embajadores de Estados Unidos en México han sido “metiches”. Acusó a Henry Lane Wilson de haber sido el diplomático más siniestro en 200 años de relación bilateral por su participación en el derrocamiento de autoridades constitucionales durante la Revolución.
Cuestionó también la estrategia de Washington ante la crisis de consumo de fentanilo, atribuyendo el problema a una “decadencia social y desintegración familiar” en el país vecino que las autoridades pretenden resolver únicamente mediante el uso de la fuerza.
En materia de medios de comunicación, el expresidente acusó a cadenas de televisión, radio y diarios nacionales de mantener una línea de calumnias en su contra para defender intereses empresariales. Comparó la cobertura mediática opositora con estrategias de propaganda del régimen hitleriano:
“Esto no es ultraderecha, es neofascismo; es lo que hizo Hitler y su jefe de propaganda: decir mentiras y repetirlas hasta calumniar”.
Finalmente, atribuyó la postura crítica de la prensa a la drástica reducción del presupuesto en publicidad oficial aplicada durante su gobierno, recursos que, según sostuvo, se reorientaron para financiar las pensiones y apoyos a sectores vulnerables.