Domingo, 26 de abril del 2026

Bolivia expulsa a dos diplomáticos españoles y a la embajadora de México

El Gobierno interino de Bolivia, que se hizo con el poder tras la dimisión del presidente Evo Morales, ha escalado un nuevo peldaño en la crisis con España y México y ha declarado este lunes personas non gratas a los diplomáticos españoles Cristina Borreguero y Álvaro Fernández, a la embajadora mexicana en La Paz, María Teresa Mercado, y a cuatro policías españoles, a los que ha dado 72 horas para abandonar el país.

El Gobierno español, que hasta ahora había mantenido una actitud de suma cautela, ha decidido responder con la expulsión de tres diplomáticos bolivianos de España.

“Este grupo de representantes de los gobiernos de México y España ha lesionado gravemente la soberanía del pueblo y del Gobierno constitucional de Bolivia”, aseguró la presidenta Jeanine Añez, en una comparecencia en el Palacio de Gobierno de la Paz. 

“El Gobierno constitucional que presido ha decidido declarar persona non grata a la embajadora de México en Bolivia, María Teresa Mercado, a la encargada de negocios de España en Bolivia, Cristina Borreguero, al cónsul de España en Bolivia, Alvaro Fernández, y al grupo de los presuntamente diplomáticos encapuchados y armados”, subarayó. 

“La conducta hostil [de estos funcionarios] intentando ingresar de forma subrepticia y clandestina a la residencia de México en Bolivia desafiando a los oficiales policiales bolivianos y [a] los propios ciudadanos son hechos que no podemos dejar pasar”, concluyó.

La canciller boliviana, Karen Longaric, envió una carta a su homóloga española, Margarita Robles, en la que protestaba “enérgicamente por el atropello realizado por funcionarios de su misión diplomática a la soberanía y dignidad del pueblo bolviano”; mientras que el ministro de Presidencia, Yerko Núñez, denunció “la existencia de un plan internacional para desestabilizar” a su gobierno.

España reaccionó inicialmente con sorpresa ante el incidente diplomático. Ni el presidente en funciones, Pedro Sánchez, ni la ministra de Defensa, Margarita Robles, encargada interinamente de la cartera de Exteriores, tenían noticia de la visita de los dos diplomáticos españoles a la Embajada mexicana en La Paz.

Se enteraron cuando llegó a Madrid la noticia que los geos estaban siendo acosados a la entrada de la legación diplomática mexicana y de que no podían recoger a los funcionarios de la Embajada española que estaban dentro. Por eso, su reacción inicial fue emitir una escueta nota, ya en la madrugada del sábado, en la que se anunciaba la apertura de una “investigación” interna sobre lo sucedido.

Solo horas después, cuando fue tomando cuerpo en Bolivia la acusación de que la Embajada española estaba implicada en una supuesta operación clandestina, Exteriores difundió un nuevo comunicado en el que aclaraba que la visita de los dos diplomáticos a la Embajada mexicana en La Paz “era exclusivamente de cortesía” y negaba “rotundamente que pudiera tener como objeto facilitar la salida de las personas que se encuentran asiladas en aquellas dependencias”.