Martes, 16 de junio del 2026

Chihuahua, la ciudad que debió ubicarse en Santa Eulalia

Chihuahua.- Mientras que para algunos la ubicación de la Ciudad de Chihuahua se debe a un fraude electoral debido a que no se respetó el lugar en el que habían votado la mayoría de los mineros más importantes de la zona en aquella época, para otros esto se debe al acato de la ley, razón por la que se vieron obligados a cambiar su lugar.

Según cuenta Rubén Beltrán Acosta, cronista de la ciudad desde hace 27 años, en un principio la cabecera de la zona era el Real de Minas de Santa Eulalia que fue conocida de esta manera desde 1708, pero debido a su ubicación en un medio ambiente complicado y una zona en la que resultaba fácil ser presa de ataques de tribus hostiles, el gobernador de Nueva Vizcaya en aquél entonces, Antonio Deza y Ulloa, ordenó su cambio.

Es por ello que se reunió a los 16 principales mineros de la zona quienes votaron entre dos opciones, dejar la cabecera en Santa Eulalia o moverla a la rivera del Río Chuviscar, donde la primer opción obtuvo ocho votos, la segunda siete y un último voto fue anodino, el que se había ordenado que se destinara a la opción más votada que fue la primera.

Pese a ello, Deza y Ulloa se percató de que según la ley de indias que regía en aquél entonces, se estipulaba que los nuevos asentamientos debían instalarse a las orillas de ríos de agua dulce y junto a alguna zona con bosque o abundantes árboles, razón por la que se decidió hacer caso omiso a la votación y acatar esta reglamentación.

Beltrán Acosta expone que pese a que en Santa Eulalia ya se encontraban los primeros asentamientos de peones y trabajadores de las minas del vecino municipio actual de Aquiles Serdán, en la junta de los ríos Sacramento y Chuviscar ya se encontraban personas acaudaladas, por lo que después de eso se comenzó a diseñar lo que hoy es la capital del estado.

Es así que un 12 de octubre de 1709 se estipula oficialmente la creación de Real de Minas de San Francisco de Cuellar, la que en 1719 pasaría a ser renombrada Villa de San Felipe del Real y por último, en 1823 se le cambiaría al nombre definitivo de Ciudad de Chihuahua, la que actualmente cumple 314 años desde su fundación.

“Tenemos que entender que estamos festejando la comunidad indígena de Conchos y Tarahumaras, pero también el asentamiento de iberos, que a último de cuentas fueron una conjunción que formó lo que somos nosotros, el mestizaje, que es nuestra manera de ser, nuestro carácter y nuestro proyecto” comentó Rubén Beltrán.

Destaca que después de la decisión de recolocar la ciudad, el trabajo de quienes arribaron a estas tierras áridas, en conjunto con quienes han estado a cargo de su administración, han logrado una ciudad próspera y definido el carácter del chihuahuense actual, de trabajo y con prosperidad.

Foto: Rubén Beltrán Acosta, cronista de Chihuahua, sosteniendo el acta original de la fundación de la actual ciudad de Chihuahua