Miércoles, 4 de noviembre del 2026

Conoce el origen y significado del Viernes Santo

México.- El Viernes Santo es el quinto día de la Semana Santa y la historia nos hace regresar a casi 2 mil años atrás, cuando ocurrió la crucifixión y muerte del Señor Jesucristo, en una jornada conmovedora que recuerda el sacrificio que hizo para salvar a la humanidad de sus pecados.

Diferentes denominaciones religiosas retoman las actividades propias para este día, luego de dos años en las que no se había podido recordar y recrear lo que ha sido calificado como la más grande muestra de amor de toda la historia.

Una de estas actividades es el Vía Crucis, acto que reúne a toda la grey católica que se aboca a salir a las calles, con el objetivo conmemorar la tortura y muerte que Jesús de Nazaret vivió en aquella jornada, está compuesto por catorce estaciones en las cuales se relata lo que experimentó y sufrió Jesús desde el momento de su condena hasta su sepultura.

Estas son:

Primera Estación: Jesús es condenado a muerte.
Segunda Estación: Jesús carga la cruz.
Tercera Estación: Jesús cae por primera vez.
Cuarta Estación: Jesús encuentra a su madre María.
Quinta Estación: Simón el Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz.
Sexta Estación: Verónica limpia el rostro de Jesús.
Séptima Estación: Jesús cae por segunda vez.
Octava Estación: Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén.
Novena Estación: Jesús cae por tercera vez.
Décima Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.
Undécima Estación: Jesús es clavado en la cruz.
Duodécima Estación: Jesús muere en la cruz.
Decimotercera Estación: Jesús es descendido de la cruz y puesto en brazos de su madre.
Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado.

Por otra parte, las iglesias cristianas evangélicas, recuerdan a través de conferencias, representaciones teatrales y predicaciones, toda la Pasión de Cristo, con ello, jornadas de oración y ayuno para recordar el sacrificio hecho por el Hijo de Dios.

A su vez, exhortan a los asistentes atesorar ese gesto hecho por el Señor Jesús, en virtud de aceptarlo y reconocerlo como el único y suficiente salvador, en garantía de recibirlo en la vida y corazón de cada creyente, a quien se le hace el recordatorio de que al hacerlo hay una esperanza de vida eterna, sumado a la invitación de vivir una vida en apego a él.