Lunes, 6 de abril del 2026

“Cristo, nuestra Pascua, nos bendiga y conceda su paz al mundo entero”: León XIV

El Vaticano.- Este 5 de abril, Domingo de Resurrección, el Papa León XIV presidió la Santa Misa del día en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

En su homilía, el Pontífice anunció que, “el Señor está vivo y permanece con nosotros” y que “el poder de la muerte no es el destino último de nuestra vida”, porque en “Cristo resucitado también nosotros hemos resucitado”; y además, pidió que, “Cristo, nuestra Pascua, nos bendiga y conceda su paz al mundo entero”.

“La Pascua es la nueva creación obrada por el Señor Resucitado, es un nuevo comienzo, es la vida finalmente hecha eterna por la victoria de Dios sobre el antiguo adversario”, esta fue la exhortación del Papa León XIV en su homilía en la Santa Misa del día que presidió este 5 de abril, Domingo de Resurrección, en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.

Ante más de 50 mil fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro, adornada como cada año con miles de tulipanes y otras flores, el Santo Padre dijo que, “hoy toda la creación resplandece con una luz nueva, desde la tierra se eleva un canto de alabanza y nuestro corazón exulta de alegría”:

“¡Cristo ha resucitado de entre los muertos y, con Él, también nosotros resucitamos a una vida nueva!”

En este sentido, el Papa León dijo que el poder la muerte nos amenaza dentro de nosotros, cuando el lastre de nuestros pecados nos impide alzar el vuelo:

“Cuando las decepciones o la soledad que experimentamos agotan nuestras esperanzas; cuando las preocupaciones o los resentimientos sofocan la alegría de vivir; cuando sentimos tristeza o cansancio; cuando nos sentimos traicionados o rechazados; cuando tenemos que hacer frente a nuestra debilidad, al sufrimiento, al cansancio de cada día, entonces nos parece haber caído en un túnel del que no vemos la salida”.

La muerte siempre acecha Pero también el poder la muerte nos amenaza fuera de nosotros, indicó León XIV, porque la muerte siempre acecha.

“La vemos presente en las injusticias, en los egoísmos partidistas, en la opresión de los pobres, en la escasa atención hacia los más frágiles. La vemos en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que se eleva por todas partes a causa de los abusos que aplastan a los más débiles, ante la idolatría del lucro que saquea los recursos de la tierra, ante la violencia de la guerra que mata y destruye”.

En esta realidad, el Pontífice subrayó que, la Pascua del Señor invita a levantar la mirada y a ensanchar el corazón. Ella sigue alimentando el espíritu y en el camino de la historia la semilla de la victoria prometida.

“El Señor está vivo y permanece con nosotros. A través de resquicios de resurrección que se abren paso en la oscuridad, Él entrega nuestro corazón a la esperanza que nos sostiene: el poder de la muerte no es el destino último de nuestra vida. Estamos orientados de una vez y para siempre hacia la plenitud, porque en Cristo resucitado también nosotros hemos resucitado”.

La resurrección de Cristo no es algo del pasado

Y citando las palabras conmovedoras del Papa Francisco, en su primera Exhortación apostólica, Evangelii gaudium, León XIV dijo que, la resurrección de Cristo no es algo del pasado; sino que, entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo.

«Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable. Verdad que muchas veces parece que Dios no existiera: vemos injusticias, maldades, indiferencias y crueldades que no ceden. Pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto»

Es por ello, que el líder de la iglesia católica afirmó que, la Pascua del Señor nos da esta esperanza, recordándonos que en Cristo resucitado una nueva creación es posible cada día. Así nos lo dice el Evangelio proclamado hoy, que sitúa el acontecimiento de la resurrección de manera precisa: «El primer día de la semana» (Jn 20,1). El día de la resurrección de Cristo nos remite así a la creación, a aquel primer día en el que Dios creó el mundo, y nos anuncia, al mismo tiempo, que una vida nueva, más fuerte que la muerte, está ahora brotando para la humanidad.

“La Pascua es la nueva creación obrada por el Señor Resucitado, es un nuevo comienzo, es la vida finalmente hecha eterna por la victoria de Dios sobre el antiguo adversario”.

Finalmente, el Papa León XIV dijo que, hoy necesitamos este canto de esperanza. Y somos nosotros, resucitados con Cristo, quienes debemos llevarlo por las calles del mundo.