De Querétaro a Chihuahua, muñequitas otomíes se visten de Tarahumaras y Catrinas
Chihuahua.- Los días más frescos y cortos ya se han instalado en el calendario y las decoraciones de la fiesta más emblemática que tiene el país han surgido, las catrinas ya salen a los aparadores de los comercios del centro de la ciudad, y en la calle libertad también se asoman en los tendidos de los ambulantes.
El día de muertos, una tradición prehispánica que impera en nuestro país y que se personificó en la creación de José Guadalupe Posada, que fue bautizada como La Catrina por el muralista Diego Rivera ya se asoma entre las mercancías de los diferentes comercios.

Muestra de ello son las muñequitas otomíes vestidas de catrinas que posan desde un tendido de chales en una de las caras del edifico del Casino de Chihuahua, en la calle victoria acompañada de sus habituales compañeras vestidas a las usanza de las indígenas del centro del país y con el cabello decorado con listones de colores, pero también de algunas nuevas que visten las ropas de los rarámuris y le incluyeron a las decoraciones de su cabello una banda.
Todas estas muñecas, junto con bolsas y joyería artesanal son vendidas por Alberta, originaria de Querétaro, quien se dice extrañada por el poco furor que causan sus creaciones en el norte del país, pues en su tierra natal son muy populares e incluso se utilizan en bautizos, quinceañeras y bodas como decoraciones o regalos para los invitados y en Navidad decoran algunos árboles de navidad.
Alberta llegó hace apenas unos meses, empujada por la crisis económica que dejó la pandemia de Covid-19 y esperando comercializar sus artesanías en esta ciudad del norte.

Estas muñecas conocidas ya en todo el mundo como “Marías” son una forma de resistencia de las mujeres otomíes que las elaboran, resistencia económica pues azoradas por la necesidad idearon la elaboración de estas artesanías que terminaron vendiendo con mucho éxito, las vistieron a la usanza de ellas y ahora en cada temporada les confeccionan trajes para la ocasión o la tendencia, hay Marías con las vestimentas de Frida Kahlo y Marías con las caras blancas y colores más lúgubres para personificarse de Catrinas, es por ello que ahora a su llegada a Chihuahua, se han puesto las típicas faldas y blusones de las tarahumaras.

Los precios de estas artesanías que incluso son coleccionadas por algunos, difieren dependiendo el tamaño, las más pequeñas que caben en la palma de la mano cuestan 30 pesos, las de 18 centímetros 150, las de 33 centímetros 250 y las Catrinas 380.
Alberta, ejemplifica el trabajo que requiere la elaboración de las mismas, “hace un tiempo dimos un taller de estas muñecas en una expo y llevamos los materiales ya cortados y después de cuatro horas y ya agotadas las personas que tomaron el curso tuvimos que ayudarlas a terminar sus muñecas, fue cuando ellas comprendieron el valor que hay en cada una”.
Todos los días, desde las 10 de la mañana hasta las siete de la tarde, Alberta acompañada de uno de sus hijos se postra en su petate en la calle Victoria y despliega sus artesanías, y es entonces cuando uno puede encontrarse con estas muñecas, que enfiladas miran con sus hijitos de terciopelo negro a los paseantes.
