Sábado, 16 de mayo del 2026

Después del coronavirus, vuelve la peste bubónica; provocó muerte de millones en la Edad Media

El episodio se dio en una ciudad en la región autónoma de Mongolia Interior. El enfermo es un pastor de Bayannur, que permanece en cuarentena y en condición estable, informó el portal de la BBC.

Por la confirmación del caso, ya se emitió una alerta que implica la prohibición de la caza. Es la acción más leve que toma el Estado, pero la primera de una serie de restricciones que se irán anunciando conforme empeore la situación.

La peste bubónica la produce la bacteria Yersinia pestis, afecta tanto a animales como humanos. En la edad Media un gran brote, conocido como la peste negra mató a 25 millones de personas en Europa y Asia, según estimaciones.

A mediados del siglo XIV, entre 1346 y 1347, estalló la mayor epidemia de peste de la historia de Europa, tan sólo comparable con la que asoló el continente en tiempos del emperador Justiniano (siglos VI-VII). Desde entonces la peste negra se convirtió en una inseparable compañera de viaje de la población europea, hasta su último brote a principios del siglo XVIII.

Sin embargo, el mal jamás se volvió a manifestar con la virulencia de 1346-1353, cuando impregnó la conciencia y la conducta de las gentes, lo que no es de extrañar. Por entonces había otras enfermedades endémicas que azotaban constantemente a la población, como la disentería, la gripe, el sarampión y la lepra, la más temida.

Únicamente en el siglo XIX se superó la idea de un origen sobrenatural de la peste. El temor a un posible contagio a escala planetaria de la epidemia, que entonces se había extendido por amplias regiones de Asia, dio un fuerte impulso a la investigación científica, y fue así como los bacteriólogos Kitasato y Yersin, de forma independiente pero casi al unísono, descubrieron que el origen de la peste era la bacteria yersinia pestis, que afectaba a las ratas negras y a otros roedores y se transmitía a través de los parásitos que vivían en esos animales, en especial las pulgas (chenopsylla cheopis), las cuales inoculaban el bacilo a los humanos con su picadura.