El Bullying, un problema de todos
Desde el origen hasta la prevención
Por Adriana Saucedo
Nublado por la rabia, el cansancio y el enojo, Gael intentó ponerle fin a los años de abuso que había sufrido en la escuela. Con tijeras en mano, se dirigió al rostro que por mucho tiempo lo señaló, empujó e insultó a la vista de todos sus compañeros. La ira que lo impulsó es la consecuencia de una problemática que padecen el 65% de los alumnos de preparatoria en el estado de Chihuahua.
De acuerdo con la Consulta Infantil y Juvenil, que se llevó a cabo a finales del 2022 por parte del Instituto Estatal Electoral, un total de 9 mil 922 alumnos confesaron haber sufrido acoso escolar. Los estudiantes de preparatoria resultaron ser los más afectados: el 65% dio a conocer que en algún momento fue víctima de agresiones por parte de sus compañeros.
La Consulta arrojó que, el 12% de los alumnos de primaria y 20% de los de secundaria han sufrido bullying. En la entidad, las agresiones físicas han llegado a tal grado que la Fiscalía General del Estado, Zona Centro, abrió 10 carpetas de investigación por denuncias de las víctimas de bullying.
De acuerdo con la psicóloga Vanessa Sotelo, quien atiende casos de bullying y se ha desempeñado como orientadora social en planteles de secundaria, la agresión por parte de niños y adolescente es ocasionada por el inadecuado manejo de las emociones. “Los niños no cuentan con las herramientas para manejar cuando algo les causa enojo. Ellos no saben como regular sus emociones”, dijo.
Sotelo explicó que dicha falta de inteligencia emocional se origina durante los primeros años de crianza, por el entorno familiar y social en el que se desarrollan, aunque también existen los casos en los que un problema neurológico propicia la dificultad para manejar las emociones.
Pero esta carencia no solo se da en los agresores. En la mayoría de los casos, los estudiantes que son víctimas de bullying también desconocen como manejar sus emociones, poner límites y como actuar al verse como víctimas en una situación, lo que puede ocasionar que se transformen en victimarios.
Tal es el caso de Gael, quien intentó atacar a su agresor con unas tijeras dentro del salón de clases de la Preparatoria La Salle. Su reacción se dio luego de que su compañero lo intimidara en el baño frente a algunos estudiantes.
La escena se viralizó a través de redes sociales luego de que alumnos difundieran los videos. Después de una breve investigación por parte de las autoridades del plantel educativo, la víctima fue suspendida indefinidamente y el agresor regresó a clases una semana más adelante.
El acontecimiento de La Salle despertó la indignación de la comunidad estudiantil y padres de familia, puesto que Gael fue revictimizado al ser suspendido de las clases, mientras que su agresor no enfrentó mayores consecuencias.
Pero el caso de Gael no fue el primero. A mediados del mes de febrero, en redes sociales se viralizó una riña entre un estudiante de la Secundaria Federal 1 y otro menor de edad externo a la escuela. El atacante fue vinculado a proceso y tiene actualmente la medida cautelar de no abandonar la ciudad de Chihuahua.
El Colegio de Bachilleres también fue sede de un caso de bullying que se viralizó: El 8 de marzo, 40 estudiantes ingresaron a los sanitarios y en la trifulca, atacaron a patadas a un compañero. La mayoría de los estudiantes involucrados fueron suspendidos de la escuela y otros tres fueron dados de baja del plantel por decisión de sus padres.
Si bien, en el 2022 más de 9 mil estudiantes confesaron haber sido víctimas, en lo que va del 2023 se incrementaron en un 30% las denuncias de bullying. Quien fuera Subsecretario de Educación básica en el Gobierno del Estado, Lorenzo Arturo Parga, había detallado que dicho incremento se dio en escuelas de nivel básico en el ciclo escolar 2022-2023, en comparación con el de 2021-2022.
El origen del bullying
Desde el punto de vista psicosocial, el aumento de las agresiones escolares se origina de la calidad del entorno familiar y el contexto social en el que los alumnos se desarrollan.
Vanessa Sotelo explicó que cuando los alumnos son testigos de violencia intrafamiliar, o víctimas de la misma, las consecuencias pueden derivar en dos opciones: convertirse en victimario o convertirse en víctima.
Quienes se convierten en víctimas generalmente es porque sus padres los tienen desatendidos. No les dan un correcto desarrollo de la autoestima al ejercer violencia verbal contra ellos u otro integrante de la familia. Lo que los lleva a sentirse incapaces de defenderse y de poner los límites adecuados para exigir que se les respete.
“Se dan casos de deficiencia de las figuras de autoridad para establecer límites. No hay consecuencias para esos niños desde los primeros años de crianza. Cuando los papás respetan al niño, el niño va a aprender a respetar. Si al niño le ponen límites, va a aprender que hay que poner límites”, dijo.
Mientras que quienes ejercen la violencia, suelen crecer en entornos abusivos donde los padres no saben manejar su propio enojo y otras emociones que terminan descargando en los hijos. Entonces, los niños, al no poder defenderse de sus padres o de las figuras de autoridad, descargan todo ese enojo en la escuela.
También tiene que ver el contexto social. En Chihuahua, explicó Sotelo, se tiene una normalización de la violencia en diversos entornos. Más allá de los actos violentos que los alumnos pueden observar en redes sociales o la televisión, la violencia la ven cuando salen a la calle, cuando conviven con sus vecinos y cuando ven la interacción de sus amigos con sus familiares.
El actuar de las autoridades
La viralización de las agresiones y las manifestaciones de los padres de familia llamaron la atención de los diputados locales. Ismael Pavía, diputado de Acción Nacional, propuso reformar el Código Penal para castigar con seis meses a un año de prisión a las autoridades educativas, maestros y padres de familia que sean “omisas” ante un caso de bullying.
La propuesta causó indignación entre los docentes. Integrantes de la Sección 8 del Sindicato Nacional de Trabajadores para la Educación se manifestaron al exterior del Congreso del Estado, solicitando que no se les criminalice por la problemática.
“La iniciativa de Pérez Pavía va en contra de la educación y de la docencia en general. ¿Cómo es posible que recriminemos al docente y a la docente?”, criticaron los sindicalizados al momento de su protesta. La iniciativa pasó a la Comisión de Justicia del Congreso del Estado, y se encuentra pendiente de análisis para su posterior presentación ante el Pleno. La última sesión se llevó a cabo el 24 de abril y no se presentó fecha para la siguiente reunión
Ante dicha propuesta, Sotelo explicó que el personal educativo desconoce el actuar en cuanto a la protección de los derechos de los alumnos. Los protocolos de la ley deben ser personalizados por grados, es decir, distintos para primaria, para secundaria y para preparatoria.
De acuerdo con docentes de la ciudad de Chihuahua, en el aula de clases pueden llegar a identificar ciertas señales como “alarmas” que indican cuando un alumno está siendo violentado, o es el agresor. Sin embargo, no les “alcanzan las manos” para poder hacer una canalización al área de orientación.
En muchas ocasiones los maestros desconocen el debido proceso para atender los casos, para priorizarlos según el grado de violencia y carecen de una capacitación para manejar de forma efectiva las emociones de los alumnos.
Pero además, los propios docentes se encuentran con una gran problemática: la falta de protección. Las denuncias de agresiones a menores no se realizan de manera anónima, por lo que en Chihuahua se han dado casos en lo que los maestros proceden a alertar a las autoridades sobre agresores, pero las familias de los alumnos terminan amedrentándolos.
Lo que sí aprobó el Congreso del Estado fue la creación de la Ley para Prevenir, Atender y Erradicar el Acoso y la Violencia Escolar, con la cual se buscará impulsar la ejecución de políticas públicas para prevenir los casos de bullying.
La propuesta de ley también contempla la creación de un protocolo obligatorio en el que se estipulará la actuación de los docentes y directivos. Así mismo, servirá como base para que cada centro escolar cuente con un plan que será autorizado por la Secretaría de Educación.
Además, la diputada Ivón Salazar Morales propuso que se establezca un diagnóstico semestral sobre la situación mental de los alumnos chihuahuenses. De tal manera que busca reforzar la Ley de Salud Mental, la Ley de Educación y la Ley de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes para que las autoridades educativas elaboren el diagnóstico.
A los maestros de SNTE se les invitó a formar parte de las mesas de trabajo para la redacción de la ley y se espera que sea aprobada en los próximos meses.
En respuesta a las propuestas de ley, los gobiernos municipales de diversas ciudades, así como el Gobierno del Estado, iniciaron una serie de charlas y conferencias de concientización dirigidas tanto a alumnos como a maestros y padres de familia.
¿El bullying se puede prevenir?
Dicha concientización debe abarcar el papel de sociedad, los padres de familia, los docentes, autoridades educativas y los mismos alumnos. De acuerdo con Vanessa Sotelo, es necesario generan una responsabilidad y una empatía por parte del observador.
“Cuando observas una agresión (y no denuncias) te conviertes en cómplice”, expresó y enfatizó en la necesidad de que los estudiantes entiendan que pueden ser agentes de cambio para lograr la prevención y erradicación del bullying.
Agregó que, en muchas ocasiones, los compañeros de escuela no intervienen en las agresiones por miedo a ser la siguiente víctima, por lo que para impulsarlos a ser agentes de cambio, es necesario que sientan un respaldo por parte de las autoridades educativas, que el agresor enfrente las consecuencias y que logren identificar los efectos que tendría el quedarse callados.
Sotelo indicó el bullying sí se puede prevenir. Para lograrlo es necesario que las autoridades recalquen que el bullying es un abuso que tiene consecuencias legales.
Además, se deben realizar esfuerzos en la educación emocional de los padres de familia, puesto que un entorno familiar sano generará un niño sano, con un correcto manejo de emociones como la ira y el enojo.