Gobierno endurece medidas ante el COVID-19, y pide quedarse en casa otro mes… por lo menos

El Estado mexicano declaró el día de ayer “Emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor” a la epidemia de enfermedad generada por el COVID-19 para así tomar todas las acciones que resulten necesarias para atender a la población. Endureció las medidas: un mes a quedarse en casa, en especial los adultos mayores.
Así lo anunció el Secretario de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard Casaubón durante la conferencia de prensa del Consejo de Salubridad General.
Fue una rueda que se esperó por horas y que generó mucha incertidumbre sobre las medidas que empezaría a tomar el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ante una enfermedad que ya cobró 37 mil 686 vidas en el mundo y tiene a 785 mil 709 personas contagiadas.
Esta alerta se declara en México cuando se tienen contabilizados un total de mil 094 casos confirmados de coronavirus, 2 mil 635 casos sospechosos y 28 defunciones, hasta el cierre de esta edición.
El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, por su parte, enfatizó en la misma indicación de los últimos días: hay que quedarse en casa, es la última oportunidad cuando el país ya está en una “fase de ascenso rápido” en la propagación de la enfermedad.
La semana pasada, el Presidente y el doctor López-Gatell anunciaron que México entraría en la Fase 3, que es la de fase de dispersión comunitaria, el próximo 19 de abril. Las medidas anunciadas el día de ayer cubren ese periodo; están por el momento hasta el día 30.
Declarar la Emergencia Sanitaria, agregó Gatell, es porque el país está “en la oportunidad de aprovechar las medidas de mitigación que implican la restricción masiva, masiva. Millones de personas tienen que restringir su movilidad para que esto pueda tener un efecto positivo. Hemos enfatizado con esta simple frase: quédate en casa, quédate en casa, quédate en casa, y lo seguimos diciendo, quédate en casa, porque tiene que ser una colaboración de toda la sociedad, del sector privado, del sector público, del sector social y de todos y cada uno de los individuos que viven en el país”.
Luego, el representante de la Secretaría de Salud (SSa) anunció nuevas medidas y el ajuste de otras ya existentes: se ordena la suspensión inmediata, desde el 30 de marzo hasta el 30 de abril, de actividades no esenciales en los sectores público, privado y social, “es decir, todo”, con excepción de las actividades esenciales, entre las que se encuentran las labores de atención de la emergencia sanitaria, las de seguridad pública, las del funcionamiento de la economía, las operaciones para programas sociales y las de conservación y mantenimiento de infraestructura.
Pero todas estas actividades esenciales deben cumplir con las medidas de sana distancia, como no realizar congregaciones de más de 50 personas y con todas las medidas de cuidado.
Se exhortó a la población en territorio nacional y a la que arribe al país a cumplir con el resguardo domiciliario (limitación voluntaria de movilidad) también hasta el 30 de abril.
La medida más clara fue la dirigida a la población de riesgo: el resguardo domiciliario se aplicará de manera estricta a toda persona mayor de 60 años, personas con diagnóstico de hipertensión arterial, diabetes, enfermedad cardiaca o pulmonar, inmunosupresión, en estado de embarazo o puerperio inmediato “independientemente del que su actividad laboral se considere esencial”.
“Estas personas no deberán ir a trabajar y deberán ser reemplazadas por personas fuera de estas categorías”, recalcó el doctor López-Gatell.
La medida cinco es la que mira hacia el futuro, hoy incierto, y señala que una vez terminada la suspensión de actividades no esenciales, serán la SSa, la Secretaría de Economía (SE) y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), las encargadas de emitir lineamientos para el regreso escalonado y regionalizado de las actividades laborales, económicas y sociales en todo el país.
La sexta medida es que se postergarán todos los censos y encuestas que involucren la movilización de personas y la interacción física. Y la séptima y última medida, es que todas las anteriores se tendrán que hacer con “estricto respeto y apego a los derechos humanos”.