Sábado, 18 de julio del 2026

Instituciones, justicia y la historia pondrán en su lugar a quienes acaban de abandonar la administración: Maru Campos

Juárez.- Las instituciones, la justicia y la historia, pondrán en su lugar a quienes acaban de abandonar la administración, sentenció la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, quien habló de frente y con la verdad en torno a la situación para el estado de Chihuahua, pues no dedicarán el ejercicio en el gobierno para lamentarse de lo que no se hizo ni de objeciones persecutorias.

Mencionó que “es mi deber decirles que hemos sido engañados, sabíamos que estábamos mal, pero la situación de quiebra del Estado es peor a lo que nos dijeron”, pues aunque la deuda a largo plazo no creció, el gobierno saliente en una licitación que solo duró 6 días inhibió la participación de los bancos del país, decidió intercambiar la tasa de la deuda ocasionada por la que hoy en día se paga una tasa del 2 por ciento arriba, lo que significa un costo para los chihuahuenses de 610 millones de pesos.

Compartió que constantemente pidieron las participaciones federales por mil 800 millones de pesos, sin autorización del Congreso del Estado retiraron del fondo de reserva de la bursatilización por 800 millones de pesos que se comprometieron a pagar, pero que sería pagado por la actual administración en febrero de 2022.

Dijo que “podemos afirmar que el gobierno de Corral vivió a créditos de corto plazo, pero cuando por ley no se pudo endeudar más, empezó a sobrevivir de fiado, todo lo hizo, creo, para mantener un espejismo de estabilidad, siempre nos dijo que íbamos bien, salvo la deuda que nos habían heredado”, pero que realmente el gobierno sobrevivía de deuda como si una familia solventara sus necesidades básica, primero a base de tarjetas de crédito, después de fiado.

Agregó que los números hablan por si solos, en los primeros 4 años de la administración de Javier Corral los pasivos totales crecieron en 11 mil millones de pesos y que el gobierno presentó ante el Congreso del Estado de forma continua y creciente presupuestos deficitarios.

Estos gastos, además de ser mayor en los ingresos, fue terriblemente desordenado, pues solo el 30 por ciento de ese gasto era ejercido por Hacienda, el otro 70 era ejecutado por organismos descentralizados, sin controles de gastos debidos, de ese 70 que no se fiscalizaba el 60 por ciento fueron adquisiciones gubernamentales que fueron a través de adjudicaciones directas, todo documentado en papelería de las fuentes oficiales.