Sábado, 18 de julio del 2026

Luchan comunidades por reconstruirse tras las peores inundaciones en Pakistan

Pakistan.- Mientras las comunidades luchan por reconstruirse, muchas tienen poco tiempo para lamentar las inmensas pérdidas que han sufrido.

Desde junio, más de seis millones de personas en Pakistán se han visto afectadas por lo que se ha descrito como “lluvias monzónicas inusualmente fuertes” que han cobrado casi mil vidas, incluidos unos 250 niños.

Los residentes aún se están recuperando de las inundaciones repentinas que convirtieron los arroyos en rugientes ríos de lodo, y muchos desplazados aún se refugian en campamentos administrados por el gobierno o con familias anfitrionas que ya están al límite de sus capacidades.

En el distrito de Buner, en el norte de Pakistán, decenas de personas murieron en la aldea de Bishnoi bajo las rocas y los escombros cuando las inundaciones repentinas se precipitaron por las laderas, arrasando casas y vidas en cuestión de minutos.

“Nunca habíamos visto algo así”, dijo Habib-un-Nabi, un profesor de 35 años de la aldea de Bishnoi.

Sus sencillas palabras cargan con el peso del dolor y la incredulidad. Habib perdió a dieciocho familiares en un solo día, incluidos sus padres y su hermano.

Los que sobrevivieron apenas tuvieron tiempo de llorar. «Estábamos demasiado ocupados intentando rescatar a otros, ayudando a quien pudiéramos», recordó Habib.

Apoyo de la OIM

La Organización Internacional para las Migraciones ( OIM ) en Pakistán inició operaciones humanitarias en las zonas del norte afectadas por las inundaciones, donde se perdieron cientos de vidas y miles de personas quedaron sin hogar.

En Punjab –la provincia más poblada de Pakistán y la más afectada en términos de daños a la infraestructura durante las inundaciones de 2025– la OIM trabajó con sus socios y a través de Common Pipeline, un sistema logístico humanitario compartido que almacena y entrega bienes de emergencia.

Entre agosto y septiembre de 2025, la agencia de migración de la ONU distribuyó casi 14.000 kits de ayuda familiar adaptados a las necesidades locales en las cuatro provincias en el marco de un solo proyecto.

Estas intervenciones son parte de esfuerzos más amplios para ayudar a las comunidades a adaptarse a una crisis climática cada vez más impulsada por los humanos y alimentada por la deforestación, la rápida urbanización y la degradación de los sistemas de drenaje natural.

En Naseer Khan Lolai, una aldea de Kashmore, Ali Gohar, de 65 años, ha vivido muchas inundaciones, pero ninguna ha sido tan devastadora como ésta.

Casas enteras se derrumbaron, el ganado fue arrastrado y la tierra, propiedad de terratenientes locales, dejó a agricultores como él con poco control sobre su recuperación.

A medida que las inundaciones y las olas de calor se intensifican en Pakistán, las comunidades están demostrando que la adaptación no sólo es posible sino esencial, convirtiendo el costo humano del cambio climático en un llamado a la responsabilidad compartida y a una acción más contundente.