Ola migrante, preocupa a todos en Chihuahua menos al Instituto de Nacional de Migración
Chihuahua.- Miles de migrantes, en su mayoría, haitianos, se instalaron en la frontera de Texas con la esperanza de buscar refugio en Estados Unidos. La ola migratoria se ha agudizado desde que el actual mandatario estadounidense, Joe Biden, intentó relajar las medidas establecidas por su predecesor Donald Trump bajo el Título 42, que establecía que los solicitantes de asilo permanecieran en México mientras esperaban la aprobación de la corte de inmigración de Estados Unidos.
Todos los estados fronterizos se están viendo inundados por migrantes centroamericanos, las ciudades fronteras también, pero incluso las ciudades y municipios, más alejados de las fronteras están viendo como esta problemática social llega a sus localidades.
Por ejemplo Chihuahua capital, que esta cientos de kilómetros de la frontera, cuenta con un aumento desmesurado e migrantes, han informado los encargados de la Casa del Migrante en Chihuahua, que contabilizan un aumento de hasta el 150% de su población.
Las autoridades en este albergue de la capital del estado de Chihuahua explican que tras casi 18 meses de pandemia, se vive una ola de este fenómeno social se desborda en las principales fronteras de México y lleva a que las instituciones y asociaciones de la sociedad civil, que se dedican al apoyo de los migrantes, vea sus tareas y recursos desbordados.
Por su parte Edgar Rodríguez, abogado del albergue para migrantes Casa del Migrante en Piedras Negras, al norte de Del Río, atribuye el aumento de migrantes a la desinformación ya que surgieron rumores falsos respecto a las políticas migratorias. Algunos incluso han sido víctimas de la violencia mexicana y no han podido conseguir abogados que protejan sus derechos.
Los haitianos, que representan el grupo poblacional que más migra, lo hacen, en su mayoría, desde América del Sur. La presencia de los nacionales de este país ha incrementado en los últimos años. Muchos partieron luego del terremoto que azotó Haití en 2010. Otros en 2016 a causa de la falta de empleo.
Pero esta ola migrante, se ve reflejada también en las noticas, como la de días atrás en la que se rescató a 340 migrantes centroamericanos, que tenían alrededor de 35 días en la ciudad, y eran hacinados en un predio de la colonia periférica Cerro Grande, para esperar turno para ser trasladados a la frontera por el municipio de Ojinaga y pudieran cruzar, desde ahí, hacia Estados Unidos.
El encargado de la Fiscalía General del Estado, Roberto Fierro señaló que “se dio vista a la Fiscalía General de la República por tratarse de delitos de fuero federal”.
Por su parte la autoridad municipal, que atendió el hecho estuvo buscando a representante del Instituto Nacional de Migración, Héctor Martínez Castuera, quien no fue localizado hasta dos días después, cuando el edil de Chihuahua Marco Bonilla pudo tener contacto telefónico con él, para tratar no sólo el tema de Cerro Grande, sino también el de los migrantes en general.
“Pude contactar al coordinador nacional de delegaciones del país, también al delegado en ciudad Juárez y al sub delegado que se encuentra en Chihuahua para estar coordinados al respecto”, dijo Bonilla.
Esto parecería inadmisible, pues al ser, la migración de centroamericanos y connacionales mexicanos provenientes del sur del país, un problema tan grave, social, económico y ahora con la pandemia hasta sanitario, el que las autoridades federales en materia de migración no fueran las primeras en contactarse con las autoridades locales, suena irresponsable.
Por su parte las autoridades municipales, tanto en Chihuahua como en Juárez, habilitaron por su parte, refugios para migrantes y Chihuahua comenzó una campaña para recolectar vivieres de primera necesidad para ellos.