#Opinión: ¡2020 el año de la restauración familiar!
Por: José Carlos Hdez. Aguilar Especialista en Investigación Criminal y Delincuencia Organizada.
Las instituciones públicas del país, oficialmente y como fuente de inspiración, dedican cada año a algún personaje histórico como Miguel Hidalgo, Benito Juárez, etc.; a un hecho trascendental como la Independencia o la propia Revolución. O bien, algunas veces lo ofrecen a unjustificado anhelo derecho-humanista como la paridad de género, la lucha contra la discriminación u otros.
Por otro lado, cada gobierno en turno busca un elixir solucionador e inmediato, contra la grave problemática de la inseguridad pública, que como hemos apuntado en otros artículos, invariablemente ha sobrepasado la fuerza combativa del Estado.
Así podemos aseverar, que el origen de esta desgracia nacional -cada vez más atroz-, estriba en un sinfín de factores detonantes, pero principalmente su umbral está en los hogares disfuncionales y/o desintegrados que -por su mismo escenario interno-, no logran sembrar proactivamente los procesos culturales ni axiológicos correctos a sus miembros. Tan es así, que en México sumanhasta un 70% las familias destrozadas por la intoleranciainterna, el irrespeto violento, la monstruosidad de lasadicciones y la inacabable división entre sus integrantes que,obviamente, dan pie a un terrible foco rojo criminógenoconvertido luego en una macrodelincuencia sin par. No es precisa la experticia en la materia, para apostar y demostrarque el 80% de la solución preventiva y frontal contra ese mundo delincuencial, se encuentra en la restauración de todas y cada una de las familias que habitan este hermoso territorio del Continente Americano.
Actualmente el Senado de la República, decretó al 2020 como el año de Leona Vicario ¡Muy justo el homenaje a tan valiente heroína independentista! Pero nuestra respetuosa propuesta dirigida a quien me honre con la lectura de éste artículo, no es esperar el decreto legislativo de un ciclo nuevo para tan sólo modificar frívola y demagógicamente los documentos oficiales, sino que todas y todos los mexicanos hagamos en plena conciencia de éste nuevo periodo, el año de la RESTAURACIÓN FAMILIAR que tanta falta le hace a nuestra doliente nación; una reconstrucción urgente y de ‘en serio’, desde la más humilde hasta la más encumbrada familia: una profunda sanación de heridas internas, pero verdaderamente fundada en los más altos valores personales, de convivencia trascendental, que consecuentemente dignifiquen la paz y la armonía social, a través del máximo respeto a la dignidad humana, porque ¡la familia sea como esta se conciba, es el hogar donde la vida inicia y el amor jamás muere!
¡Claro que se puede! no todo está perdido, aún estamos a tiempo de atender las causas de ésta vorágine de terror, recordemos que ¡Los infartos y picaduras de animales venenosos, se pueden curar con una atención muy emergente, pero un país con un comático cáncer social, se puede salvar no con políticas absurdamente paliativas, sino con la intervención decidida y organizada de todos y cada uno de los habitantes de esta enorme sala de terapiaintensiva: llamada México!
Pero entonces, ¿cómo puede ser esa participación decidida y armonizada de todas y todos? ¡Sencillo!, empezando con una cultura individual de respeto, paz, disciplina y amor desde el seno del hogar, la cual se replicará de inmediato en nuestras demás relaciones interpersonales yasí sucesivamente, hasta cambiar a mediano plazo el ‘chip’ principalmente de las nuevas generaciones de hombres y mujeres. Ya basta de querer siempre culpar a la corrupción y la violencia, que han entrado a cada rincón de nuestras moradas o achacar a cada gobierno en turno de todos los males sociales. Aceptemos que estos inician en cada hogar y que si no los frenamos con contundencia, al final nos devorarán a todos por igual.
El cambio amigas y amigos, empieza desde nuestra propia congruencia, la cual sólo consiste en la más sublime unión entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos, para así transmitirla vivencialmente a las demás personas ¡La restauración eficaz del tejido social, inicia en tu casa y en la mía: no en las demás! No cabe duda que ¡tanto caos que se pudiera arreglar en el mundo, si sencillamente ‘aprendiéramos’ y de verdad ‘quisiéramos’ educar a nuestros hijos con respeto, amor y correcta disciplina! En esto consiste, casi toda la solución a esta triste fatalidad social envolvente.
¡Deseando pues, que el 2020 sea un ciclo de mil bendiciones y que las tempestades que lleguen, se conviertan luego, en días de sol y milagros del cielo para cada uno de nuestros hogares!