Penas para menores, insuficientes y fuera de la realidad actual de México
Chihuahua.- Tomando en cuenta que actualmente hasta 50 mil menores de edad están enrolados en las filas del crimen organizado, representando el 40 por ciento de su “mano de obra” y que 5 mil niños, niñas y adolescentes se encuentran desparecidos, también por motivos que tienen que ver con ello, para el jurista y experto en derechos humanos y penas cautelares, José Carlos Hernández Aguilar, también especialista en Investigación Criminal y Delincuencia Organizada la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes no está acorde a la realidad que vive el país.
“El referirnos a que el sistema de justicia penal para adolescentes, establece un tope de cinco años de cárcel, únicamente en 10 delitos de todo el catalogo, es irrisorio y descontextualizado de la realidad” destaca Hernández Aguilar, quien explica que no sólo se trata de la niñez que se ve vinculada al crimen organizado, si no de la que llevan a cabo delitos de alto impacto o acciones que denotan un total desprecio por la vida, como el caso de adolescentes que han llegado a matar a sus familiares.

Recientemente tenemos el caso de un joven de 17 años detenido por presuntamente haber asesinado a sangre fría a su madre, padrastro y hermana de tan sólo 11 años, desmembrarlos y esparcir sus restos por diferentes partes de la colonia Palestina, de ser encontrado culpable recibiría 5 años de cárcel. También están los casos de parricidas comprobados como el de Ana Carolina López, quien asesinó a sus dos padres y ya está en libertad, otros casos de niños y adolescentes asesinos son los que acabaron con la vida del niño Christopher Raymundo en Aquiles Serdán, todo ellos recibieron penas mínimas, en comparación con sus atroces crímenes, por su edad.
Ante ello la pregunta surge ¿podrán salir rehabilitados en cinco años estos menores asesinos? La respuesta es simple para el especialista José Carlos Hernández Aguilar, “no” y es que todos ellos, además de las carencias emocionales, sociales y particularidades psicológicas que los llevaron a efectuar arteros crímenes quedan estigmatizados por la sociedad, “muy seguramente no llevaron a cabo un proceso de reinserción adecuado, eficaz, proactivo, pleno y productivo… lo que no les permitirá que su vida jamás vuelve a ser igual, incluso se vuelven un foco rojo y puedan seguir delinquiendo”.
Estas bajas penas en adolescentes y niños y niñas, hacen que los menores de edad sean la perfecta carne de cañón para las organizaciones criminales, como lo expusimos anteriormente.
A 11 años de El Ponchis
Hace 10 años, el 4 de diciembre de 2010, Morelos se convirtió en el epicentro de la noticia a nivel mundial, porque en el municipio de Jiutepec fue detenido un niño que, a sus 14 años —según declaró—, ya había cometido varios homicidios y él mismo, dijo, se encargaba de descuartizar a algunas de sus víctimas. Era El Ponchis.
“El niño sicario”, como fue apodado, narró que desde los 11 años comenzó a ejecutar a sus enemigos por órdenes de Julio de Jesús Radilla Hernández y/o Julio Jesús Padilla Hernández, alias “El Negro Radilla”, jefe de sicarios del Cártel Pacífico Sur.
Seis meses después de su detención, en julio de 2011, y debido a que sólo contaba con 14 años, el Tribunal Unitario de Justicia para Adolescentes (TUJA) lo sentenció a tres años de prisión. El 27 de noviembre de 2013, ya con 17 años y a punto de cumplir la mayoría de edad, “El Ponchis” concluyó su condena; sin embargo, el gobierno de Morelos, con la intención de evitar que fuera reintegrado a la delincuencia organizada, buscó a su familia en Estados Unidos. Se logró un acuerdo con una asociación de aquel país, quienes darían seguimiento a “El niño sicario”, para que se reintegrara a la sociedad mediante programas sociales, apoyo sicológico y ayuda emocional. A once años de su captura y con 25 años, el gobierno de Morelos desconoce la situación de Edgar; sin embargo, asegura que mantiene comunicación con sus hermanas, quienes señalan que se encuentra bien.

Pero el Ponchis no es el único caso, y lamentablemente a 11 años de su detención que le dio la vuelta al mundo, niños y niñas del país siguen siendo reclutados para el asesinato, el secuestro, la venta de drogas y el tráfico de órganos, advirtieron Saskia Niño de Rivera y Mercedes Castañeda, cofundadoras de la organización civil Reinserta.
Las dos psicólogas, especialistas en reinserción social, indicaron que los cárteles Jalisco Nueva Generación (CJNG) y del Noroeste, además de otras bandas delictivas, han consolidado el reclutamiento de jóvenes porque no hay suficientes políticas públicas para mejorar su situación escolar, económica y laboral.
Entonces ¿qué hacer?
Para las psicólogas de Reinserta, los gobiernos tiene en sus manos aplicar políticas por las que ya no se permitan estas conductas.
Para el experto en Criminal y Delincuencia Organizada José Carlos Hernández, la respuesta está en “un proceso integral social a través de la integración de todos los grupos sociales, no solamente con anexos en cada colonia de extrema pobreza, un sistema de inserción en que gobierno y sociedad trabajen”.
Pera él todo deriva de “familias desintegradas, el estado mexicano debe de apostarle a la reintegración de estos hogares reconstruir el tejido social”.
