¿Qué son los fideicomisos y por qué te afecta su desaparición?
Tras la desaparición de 109 fideicomisos en México, acción que impulsó el actual Gobierno Federal y que ha sido criticada desde distintos entes públicos, debemos “aterrizar” qué es y cómo funciona un fideicomiso, así como detectar en qué nos afecta como ciudadanos.
El fideicomiso es un tipo de contrato que se establece entre un fideicomitente y un fiduciario. El primero le transmite al segundo bienes o recursos, con el fin de que el segundo los administre en beneficio propio o de un tercero. Generalmente, el beneficio del fideicomiso está previamente establecido en la constitución del contrato, y una vez cumplido se estipula también su finalización.
Por ejemplo, cuando un padre de familia quiere asegurar la educación de sus hijos en caso de que él falte, puede acudir a esta figura para contratar los servicios de una empresa fiduciaria a fin de que administre los recursos necesarios para cumplir su objetivo.
Esto quiere decir que este tipo de fideicomisos no sólo son constituidos por dependencias y con recursos públicos, sino también para perseguir fines y objetivos de beneficio común en el país. Algunos de estos fines pueden ir desde pensiones o prestaciones laborales de alguna empresa paraestatal, pasando por fideicomisos para el desarrollo de infraestructura pública y para otorgar subsidios o apoyos, hasta llegar a aquellos que sirven para la estabilización presupuestaria, entre otros.
En ese sentido, la forma como operan los fideicomisos públicos es que se establecen contratos con instituciones fiduciarias para administrar una cierta cantidad de fondos de la administración federal, con el fin de apoyar en el cumplimiento de ciertas obligaciones o compromisos del Estado. Las instituciones fiduciarias invierten y reinvierten estos recursos para solventar las operaciones necesarias para cumplir reiteradamente el objetivo por el cual fue creado el fideicomiso.
Ejemplo:
De acuerdo con las reglas de operación del Fondo Institucional de Conacyt (FOINS), este fideicomiso tiene 6 objetivos distintos, todos encaminados al apoyo y desarollo de la ciencia y la tecnología, tales como el otorgamiento de becas para la formación de recursos humanos especializados, la vinculación de la actividad científica y técnica con los sectores productivos o el apoyo a la divulgación de la ciencia, tecnología e innovación.
Para constituir su patrimonio, el FOINS obtiene rendimientos de los recursos fideicomitidos, así como de aportaciones de terceros y devoluciones o reintegros de los Sujetos de Apoyo del fideicomiso. Estos recursos no pueden destinarse para otra cosa que no sea la consecución de los objetivos del FOINS, así como para los gastos operativos y administrativos del fondo, como los costos relacionados con los servicios bancarios y de gestión del portafolio de inversión con el que el fideicomiso genera sus rendimientos.
Con la administración de estos recursos, un fideicomiso como el FOINS puede ser una gran herramienta financiera para que una dependencia federal como el CONACYT pueda seguir cumpliendo con sus compromisos de desarrollo en materia de ciencia y tecnología. Ya no sólo depende del presupuesto que se le sea asignado para operar, sino que también cuenta con una reserva de fondos que, al estarse invirtiendo y reinvirtiendo, otorgan recursos para el largo plazo.
Un fideicomiso público se crea para apartar una cierta cantidad de recursos para satisfacer objetivos públicos que se valoran relevantes y cuya consecución depende justamente de que se les asigne un cierto presupuesto. Este apartado genera rendimientos, para que la operación del fideicomiso y, por ende, de la estructura destinada a ejecutar el cumplimiento del objetivo puedan hacerlo en el largo plazo, por lo menos desde el punto de vista de su sostenibilidad financiera.