A horas de sus elecciones intermedias, Estados Unidos bombardea Irán
Los ataques alcanzaron la isla de Qeshm y otros puntos estratégicos; Washington los calificó como operaciones defensivas limitadas, mientras Teherán mantiene sus fuerzas en alerta.
Washington, 3 de noviembre de 2026. A pocas horas de que den comienzo las elecciones legislativas en Estados Unidos, el presidente Donald Trumo ordenó ataques contra objetivos iraníes en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, en una operación militar limitada que provocó explosiones en las islas de Qeshm y Hengam, así como en las cercanías de Bandar Abbas, según reportes de medios estatales iraníes y declaraciones de funcionarios estadounidenses.
Un funcionario de Estados Unidos, que habló bajo condición de anonimato con la agencia Associated Press, confirmó que las fuerzas estadounidenses atacaron posiciones iraníes utilizadas para operar misiles tierra-aire contra activos militares estadounidenses. La administración de Donald Trump describió las acciones como medidas defensivas y no como el reinicio de una ofensiva militar a gran escala.
La agencia Reuters también reportó que los ataques se concentraron en la isla de Qeshm, ubicada en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio internacional de petróleo. El Pentágono remitió las solicitudes de información al Comando Central de Estados Unidos, que no había emitido una respuesta pública al momento de los reportes.
Las explosiones se registraron en medio de una creciente tensión entre Washington y Teherán, luego de meses de enfrentamientos y restricciones al tránsito marítimo en la región. Miles de efectivos estadounidenses permanecen desplegados en aguas cercanas a Irán para mantener un bloqueo naval dirigido a impedir las exportaciones iraníes de petróleo.
La operación se produjo a pocas horas de la apertura de las urnas para las elecciones legislativas de medio mandato, en las que se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado. Los resultados definirán si el Partido Republicano conserva el control del Congreso y el margen legislativo del presidente durante la segunda mitad de su mandato.
El momento del ataque añade presión a un escenario político marcado por el descontento de sectores del electorado ante el costo de vida, los aranceles y la política exterior de la Casa Blanca. La confrontación con Irán y sus consecuencias sobre los precios de la energía también forman parte del contexto en el que los republicanos buscan conservar sus mayorías legislativas.
Trump había señalado previamente que no reanudaría los ataques contra Irán antes de los comicios, aunque sus declaraciones más recientes dejaron abierta la posibilidad de una salida negociada. Hasta ahora, la Casa Blanca ha presentado la operación como una respuesta a amenazas militares, sin anunciar el inicio de una nueva campaña de bombardeos.
Por su parte, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, había expresado optimismo sobre las posibilidades de alcanzar un acuerdo diplomático. Mediadores regionales trabajan en una propuesta para que Irán suspenda sus ataques en el estrecho de Ormuz a cambio de que Washington levante el bloqueo a los puertos iraníes.
El presidente del Parlamento iraní y principal negociador, Mohammad Bagher Qalibaf, afirmó que Teherán entregó una respuesta a la propuesta estadounidense y advirtió que las fuerzas armadas del país permanecen en el máximo nivel de preparación defensiva.
El Gobierno iraní sostiene que cuenta con un plan de dos días para reabrir el estrecho de Ormuz y reanudar las negociaciones nucleares, condicionado al levantamiento del bloqueo estadounidense, la eliminación de sanciones petroleras y un alto el fuego que incluya a Líbano.
Los nuevos ataques reavivan la incertidumbre sobre el futuro de la confrontación militar y las negociaciones diplomáticas, en una región estratégica para el suministro energético mundial.