La leche materna, el primer alimento que protege la salud de bebés y madres
La leche materna es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el alimento ideal para los recién nacidos, al aportar todos los nutrientes que un bebé necesita durante los primeros meses de vida y ofrecer protección contra diversas enfermedades.
En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, especialistas reiteran que amamantar no solo beneficia a los hijos, sino también a la salud de las madres.
La OMS y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recomiendan iniciar la lactancia durante la primera hora después del nacimiento y mantenerla de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida.
Posteriormente, aconsejan complementarla con otros alimentos nutritivos y continuar con la lactancia hasta los dos años o más, según las necesidades de cada familia.
Entre los principales beneficios para los bebés destaca el fortalecimiento del sistema inmunológico. La leche materna contiene anticuerpos que ayudan a proteger contra enfermedades frecuentes como diarreas, infecciones respiratorias y neumonía, además de reducir el riesgo de hospitalizaciones durante los primeros meses de vida. También aporta la energía y los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo adecuados.
La evidencia científica también muestra beneficios a largo plazo. Los niños que fueron amamantados tienen menor probabilidad de desarrollar sobrepeso, obesidad y diabetes tipo 2 en etapas posteriores de su vida. Además, diversos estudios han encontrado que, en promedio, obtienen mejores resultados en pruebas de desarrollo cognitivo e inteligencia.
Además, amamantar favorece la recuperación después del parto y se asocia con una disminución en el riesgo de desarrollar cáncer de mama y de ovario.
Especialistas también buscan derribar algunos mitos en torno a la lactancia, uno de los más comunes es que la leche materna “ya no alimenta” después de los seis meses; sin embargo, la OMS señala que continúa siendo una importante fuente de energía, nutrientes y defensas mientras se combina con una alimentación complementaria adecuada.
Otro mito frecuente es que todas las mujeres producen poca leche, cuando en la mayoría de los casos una producción insuficiente está relacionada con problemas en la técnica de agarre o con la falta de apoyo e información, más que con una incapacidad fisiológica.
A nivel mundial, solo alrededor del 44% de los bebés menores de seis meses reciben lactancia materna exclusiva, una cifra que las organizaciones internacionales buscan incrementar mediante políticas públicas, licencias de maternidad, espacios adecuados para amamantar y asesoría especializada.
La Semana Mundial de la Lactancia Materna busca precisamente generar conciencia sobre la importancia de que madres, familias, empleadores y sistemas de salud trabajen de manera conjunta para hacer posible una lactancia exitosa.